CARAMELO FELIZ
Caramelo feliz
En el transcurrir
del obrar cotidiano
hoy,
el azúcar de un caramelo
ha alterado el sabor de
mis labios.
Mi amigo Borrasca
-dueño de una tienda de
golosinas-
coloca cada mañana en el
mostrador,
un caramelo empolvado de rosa
glaseada
una joya exquisita
atrapada en crujiente papel.
Esto es un caramelo, me
dice
éste que está envuelto de
rojo,
contiene el azúcar de la
felicidad.
El mostrador está lleno
de caramelos como éstos.
Pequeñas piezas de
colores brillantes.
Azúcar –idealizada- en la
parte izquierda de la mesa.
El azúcar
- retirada la envoltura,
observa desde el interior
del caramelo.
Mirada feliz.
Sabor eterno
para endulzar
la lengua que agita tu
boca.
Badalona, 19 de mayo de
2015



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