Me cubriste con tus alas
y volé,
volé donde amanece despacio.
Volé
y me convertí en río acaudalado,
en montaña volcánica,
en nieve derretida,
en pájaro que cruza el infinito.
Volé con tus alas
y estallaron sonrisas,
carcajadas y alegrías,
volé con los ojos abiertos
y con el corazón a ochocientos.
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