LA ROSA
Lo convertí en rosa.
Las hojas se transformaron en manos,
el tallo se mudo en cuerpo
y su perfume se extendió por mi piel.
Se enredó a mí alrededor
y cultivó todos mis sentidos:
mi mirada,
mi voz,
mi tacto,
mi sabor,
mi olor.
Ha florecido en mí
el jardín poético de la vida,
y ahora persigo su aroma,
en la respiración pequeña de una nube,
en el ruido silencioso de un secreto.
La savia corre por mi espalda
y baña la tersa piel
con todos sus recuerdos.
Badalona, 12 de diciembre de 2012



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